La productora Quad (“Intocable”) se atreve por primera vez con una película de animación que presenta en 2D y 3D, y lo hace con bastante buena fortuna gracias a su alianza con grandes de la animación europea como L’Atelier Animación y Theodore Ty, responsables de títulos como “Madagascar”, “Kung Fu Panda” o Mulán”.
El resultado es una película brillante y divertida, situada en la época anterior a la exposición universal de 1889 de París, en la que se ve aún en construcción la Torre Eiffel en el Campo de Marte y la Estatua de la Libertad en un almacén, estatua que más tarde Francia regalaría a Estados Unidos…
En este ambiente se cuentan las peripecias de una pobre huérfana, Felicia, que junto a su amigo Víctor, compañero de desdichas en el orfanato, se atreve a escaparse para cumplir su sueño: ser una gran bailarina de ballet en la Ópera de París y conseguir un papel junto a la gran estrella Odette. Pero no todo es tan fácil como en los sueños, y la llegada a París no puede ser más desastrosa.
La película, coproducción francesa y canadiense, que vuelve al encanto de “Nuestra Señora de París”, está firmada por Eric Summer y Eric Warin, y a pesar de contar con un presupuesto medio, logra óptimas cotas de emoción en algunas escenas, como la endiablada escapada del orfanato o los ensayos de baile bajo las notas del “Cascanueces”. No en vano la producción ha contado con el asesoramiento de los bailarines Aurelie Dupont y Jeremie Belingard, embajadores mundiales de la Opera de París, para hacer creíbles, aunque llenas de fantasía y magia, algunas piruetas.
Los personajes son previsibles aunque entrañables: Felicia y su mentora, una antigua bailarina venida a menos por un accidente; Camille, su rival, y su malvada madre; el exigente director de la Ópera, y Víctor y sus divertidos amigos… Sólo hay un “pero”, y es la bofetada anticatólica de los productores al concebir el repulsivo personaje de la Madre Superiora del orfanato: una monja enjuta, ridícula y antipática que piensa que “los sueños nunca se hacen realidad porque la vida es implacable…”. Salvo ese pero, que se podría haber solucionado de otra manera, la película funciona y encantará a niños y mayores.
Trailer:
https://youtu.be/YqMrcSFaRUs
jueves, 19 de enero de 2017
martes, 27 de diciembre de 2016
VUELTA A CASA DE MI MADRE
Stephanie (Alexandra Lamy), una cuarentona divorciada, se queda en paro por una arriesgada apuesta profesional, y se ve obligada a vender su coche, dejar su casa y su vida de lujo e irse a vivir a casa de su madre viuda, Jacqueline (Josiane Balasko). La madre la recibe gustosa pero tiene una vida activa e independiente, bastantes manías y… sus secretos.
Las dos mujeres chocarán en ocasiones, sobre todo cuando Stephanie considera que su madre está perdiendo facultades y necesita un médico. Por su parte, los hermanos de Stephanie piensan que ha vuelto a la casa materna para vivir de gorra y hacer y deshacer la herencia de su madre sin contar con ellos.
La película, del director y guionista francés Eric Lavaine, intenta ser una aproximación en clave de comedia al drama que vive mucha gente: el “efecto boomerang” como lo llama él, o retorno a casa de sus padres por un fracaso laboral o un divorcio. Y el choque inevitable. La protagonista junto al cariño por su madre la ve ya como una persona mayor y senil y censura que tenga sus propios criterios y haya encontrado otro amor.
Éste quizás es el punto más débil del film: aunque no deja de ser una agradable “comedia francesa”, trata el sexo de una forma bastante frívola y sin elegancia. Y lo mejor, sin duda, es la escena de la creación de la cuenta de correo electrónico, situación bastante aproximada a lo que puede ocurrir con personas mayores no familiarizadas con Internet.
El clímax gira en torno a la organización de una cena con los hermanos para celebrar el cumpleaños de Jacqueline donde se produce una divertida pero ácida secuencia de enredo, que pondrá de manifiesto el carácter y los problemas familiares de cada uno.
La “dramedia” se deja ver y entretiene pero le falta algo, esa esencia de virtudes que hace que una película llegue al corazón.
Trailer:
https://youtu.be/VVeNSAFhMCA
Las dos mujeres chocarán en ocasiones, sobre todo cuando Stephanie considera que su madre está perdiendo facultades y necesita un médico. Por su parte, los hermanos de Stephanie piensan que ha vuelto a la casa materna para vivir de gorra y hacer y deshacer la herencia de su madre sin contar con ellos.
La película, del director y guionista francés Eric Lavaine, intenta ser una aproximación en clave de comedia al drama que vive mucha gente: el “efecto boomerang” como lo llama él, o retorno a casa de sus padres por un fracaso laboral o un divorcio. Y el choque inevitable. La protagonista junto al cariño por su madre la ve ya como una persona mayor y senil y censura que tenga sus propios criterios y haya encontrado otro amor.
Éste quizás es el punto más débil del film: aunque no deja de ser una agradable “comedia francesa”, trata el sexo de una forma bastante frívola y sin elegancia. Y lo mejor, sin duda, es la escena de la creación de la cuenta de correo electrónico, situación bastante aproximada a lo que puede ocurrir con personas mayores no familiarizadas con Internet.
El clímax gira en torno a la organización de una cena con los hermanos para celebrar el cumpleaños de Jacqueline donde se produce una divertida pero ácida secuencia de enredo, que pondrá de manifiesto el carácter y los problemas familiares de cada uno.
La “dramedia” se deja ver y entretiene pero le falta algo, esa esencia de virtudes que hace que una película llegue al corazón.
Trailer:
https://youtu.be/VVeNSAFhMCA
martes, 6 de diciembre de 2016
EL EDITOR DE LIBROS
Nueva York 1929. Max Perkins es un genial editor literario, descubridor de novelistas como F. Scott Fitzgerald o Ernest Hemingway, que tras leer la novela inédita de Thomas Wolfe, se decide a editarla bajo la condición de que han de trabajar mano a mano para pulirla y hacerla asequible al gran público. El problema de Wolfe es que es un escritor de gran talento pero incapaz de gestionar su creatividad. Rechazado por varios editores, acaba casi mendigando en la oficina de Perkins, y dispuesto a hacer lo que sea para que su obra sea publicada.
La película (“Genius”), ópera prima de Michael Grandage y con guion de John Logan, es una adaptación al cine de la biografía “Max Perkins: el editor de libros” del ganador del Premio Pulitzer A. Scott Berg, editada en España por Rialp.
Basada en hechos reales, narra la relación entre editor y escritor, que acaban dependiendo el uno del otro de una manera muy radical a pesar de sus personalidades tan opuestas. Max Perkins es una persona tranquila, metódica, muy profesional, que sabe lo que al público le gusta leer. Su mujer y sus tres hijas participan del aura culto y literario que fluye en el hogar. Por el contrario, Wolfe es impaciente, exaltado, egocéntrico y caótico, e incapaz de poner freno a su verborrea y a su literatura. Tras miles de horas de trabajo juntos, acaba por unirles una honda amistad, tan dependiente entre sí que se ven involucradas también las familias de uno y otro. Max Perkins, con su inseparable sombrero, que sólo se quita en un momento del film, consigue pulir los defectos de Wolfe y acaba llevándole al éxito.
La ambientación y la fotografía –en tenues filtros sepia- nos trasladan fácilmente a los albores de los años 30 neoyorkinos. Los actores principales, Colin Firth y Jude Law, tienen su contrapunto en las esposas de ambos, Nicole Kidman y Laura Linney. Ellas viven sus dramas particulares y han de compartir sus vidas con ambos amigos, quienes dedican al trabajo y a conversar casi todo su tiempo, así como sus horas de ocio.
La historia se hace muy interesante, a pesar del argumento quizás minoritario y lento. Las discusiones entre editor y escritor, a veces violentas, sobre las correcciones, la longitud de los párrafos, los títulos más comerciales, etc, son muy gráficas, y se complementan perfectamente con su relación de amistad y camaradería. Ambos aprenden el uno del otro.
En definitiva, una película con una gran calidad fílmica y literaria, con dos grandes actores de personalidades muy bien definidas, y con un guión de altura. Sin duda el público culto gozará con ella.
Trailer:
https://youtu.be/sCJPpz3j4fY
La película (“Genius”), ópera prima de Michael Grandage y con guion de John Logan, es una adaptación al cine de la biografía “Max Perkins: el editor de libros” del ganador del Premio Pulitzer A. Scott Berg, editada en España por Rialp.
Basada en hechos reales, narra la relación entre editor y escritor, que acaban dependiendo el uno del otro de una manera muy radical a pesar de sus personalidades tan opuestas. Max Perkins es una persona tranquila, metódica, muy profesional, que sabe lo que al público le gusta leer. Su mujer y sus tres hijas participan del aura culto y literario que fluye en el hogar. Por el contrario, Wolfe es impaciente, exaltado, egocéntrico y caótico, e incapaz de poner freno a su verborrea y a su literatura. Tras miles de horas de trabajo juntos, acaba por unirles una honda amistad, tan dependiente entre sí que se ven involucradas también las familias de uno y otro. Max Perkins, con su inseparable sombrero, que sólo se quita en un momento del film, consigue pulir los defectos de Wolfe y acaba llevándole al éxito.
La ambientación y la fotografía –en tenues filtros sepia- nos trasladan fácilmente a los albores de los años 30 neoyorkinos. Los actores principales, Colin Firth y Jude Law, tienen su contrapunto en las esposas de ambos, Nicole Kidman y Laura Linney. Ellas viven sus dramas particulares y han de compartir sus vidas con ambos amigos, quienes dedican al trabajo y a conversar casi todo su tiempo, así como sus horas de ocio.
La historia se hace muy interesante, a pesar del argumento quizás minoritario y lento. Las discusiones entre editor y escritor, a veces violentas, sobre las correcciones, la longitud de los párrafos, los títulos más comerciales, etc, son muy gráficas, y se complementan perfectamente con su relación de amistad y camaradería. Ambos aprenden el uno del otro.
En definitiva, una película con una gran calidad fílmica y literaria, con dos grandes actores de personalidades muy bien definidas, y con un guión de altura. Sin duda el público culto gozará con ella.
Trailer:
https://youtu.be/sCJPpz3j4fY
jueves, 24 de noviembre de 2016
ALIADOS
Escrita por Steven Knight y dirigida por Robert Zemeckis, afamado director de películas como “Regreso al futuro”, “Náufrago” o “Forrest Gump”, “Aliados” es una soberbia película bélica “de espías” que se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuenta la historia, basada en hechos reales, del oficial de inteligencia canadiense Max Vatan (Brad Pitt) quien en una misión especial de las fuerzas aliadas conoce en Marruecos, en 1942, a Marianne Beausejour (Marion Cotillard), una enigmática, bella e inteligente miembro de la resistencia francesa. Ambos agentes, sin conocerse, fingen ser un matrimonio enamorado para actuar juntos en una misión extraordinariamente peligrosa tras las líneas enemigas. Pero el amor surge entre ellos, y pronto su idílica relación en Londres, que acaba en matrimonio auténtico, se ve amenazada por una terrible sospecha que en tiempos de guerra puede ser mortal.
El film tiene todos los ingredientes del mejor cine épico: intriga, acción, espionaje, dobles vidas, dilemas, romanticismo, heroísmo, etc, con una puesta en escena extraordinaria y unas secuencias dramáticas verdaderamente apabullantes. La historia fluye en un relato tradicional que mantiene la intriga en todo momento, incluso en aquellas escenas lentas y sosegadas, que aportan un gran carga anímica ante decisiones cruciales o de muerte inminente, como en la secuencia del amanecer en el desierto.
Los actores, sobre todo Marion Cotillard, están excelentes en su papel. Lo más molesto de la película es la larga escena de sexo, que se podía haber solventado con una elegante elipsis, y la consabida concesión al lobby gay de algunos personajes perfectamente prescindibles en la historia.
Esta producción de Paramount Pictures es una firme opción en la carrera a los Globos de Oro y los Oscar de este año. Para adultos.
TRAILER:
https://www.youtube.com/watch?v=FHT8k84yYNc
Cuenta la historia, basada en hechos reales, del oficial de inteligencia canadiense Max Vatan (Brad Pitt) quien en una misión especial de las fuerzas aliadas conoce en Marruecos, en 1942, a Marianne Beausejour (Marion Cotillard), una enigmática, bella e inteligente miembro de la resistencia francesa. Ambos agentes, sin conocerse, fingen ser un matrimonio enamorado para actuar juntos en una misión extraordinariamente peligrosa tras las líneas enemigas. Pero el amor surge entre ellos, y pronto su idílica relación en Londres, que acaba en matrimonio auténtico, se ve amenazada por una terrible sospecha que en tiempos de guerra puede ser mortal.
El film tiene todos los ingredientes del mejor cine épico: intriga, acción, espionaje, dobles vidas, dilemas, romanticismo, heroísmo, etc, con una puesta en escena extraordinaria y unas secuencias dramáticas verdaderamente apabullantes. La historia fluye en un relato tradicional que mantiene la intriga en todo momento, incluso en aquellas escenas lentas y sosegadas, que aportan un gran carga anímica ante decisiones cruciales o de muerte inminente, como en la secuencia del amanecer en el desierto.
Los actores, sobre todo Marion Cotillard, están excelentes en su papel. Lo más molesto de la película es la larga escena de sexo, que se podía haber solventado con una elegante elipsis, y la consabida concesión al lobby gay de algunos personajes perfectamente prescindibles en la historia.
Esta producción de Paramount Pictures es una firme opción en la carrera a los Globos de Oro y los Oscar de este año. Para adultos.
TRAILER:
https://www.youtube.com/watch?v=FHT8k84yYNc
jueves, 1 de septiembre de 2016
BEN-HUR
Paramount Pictures y Metro-Goldwyn-Mayer se han atrevido a ofrecer esta nueva versión de la épica y monumental historia de “Ben-Hur”, dirigida por Timur Bekmambetov y basada en la inmortal obra de Lew Wallace.
Muy centrada al principio en la camaradería de los personajes, se cuenta la historia de Judah Ben-Hur (Jack Huston), un príncipe judío que es falsamente acusado de sedición por su hermano de adopción Messala (Toby Kebbell), oficial del ejército romano. Despojado de su título, de sus bienes, y separado de su familia y de la mujer que ama (Nazanin Boniadi), Judah se ve sometido a esclavitud. Tras pasar años en galeras, Judah se salva y vuelve a su tierra natal en busca de venganza, gracias a la ayuda del jeque Ilderim (Mongan Freeman).
La historia, archiconocida por la gran producción protagonizada por Charlton Heston y Stephen Boyd, contiene indudables calidades y son vertiginosas y muy bien planteadas las escenas de la batalla naval, y cómo no, de la carrera de cuadrigas en el circo, absolutamente extraordinaria, pero anda siempre con la rémora de la película de 1959. La definición del carácter de los personajes no está bien resuelta y los protagonistas no son convincentes ni en sus sentimientos, ni en la química entre ellos ni en sus interpretaciones. Sus personalidades están desdibujadas quizás porque se ha querido ofrecer unos papeles más complejos en matices y más contemporáneos.
La figura de Cristo (Rodrigo Santoro) tiene fuerza y una gran dignidad. Es verdad que el espíritu que flota en toda la película sobre el pacifismo, el perdón y el amor están bien señalados pero la forma precipitada de resolverlo lleva a un final inverosímil y melifluo que tiene poco que ver con la novela de Wallace.
En resumen, la película se ve con agrado y se aprecia tanto la potente producción como una ambientación bien transmitida por una bella fotografía naturalista y, cómo no, por unos efectos especiales espectaculares, que hace 50 años no existían. Pero es inevitable la comparación… Aunque las nuevas generaciones verán esta nueva versión como más adecuada a sus gustos.
Y como curiosidades, parte de la película se rodó en los legendarios estudios Cinecittà de Roma, donde en 1966 John Huston (abuelo de Jack) dirigió “La Biblia” y también se rodaron los interiores del Ben-Hur de Wyler. Y los actores provienen de diversas nacionalidades: Israel, Irán, EE.UU. Gran Bretaña, Brasil, Dinamarca e Italia.
Trailer:
https://www.youtube.com/watch?v=JOc4sAQsep8
Muy centrada al principio en la camaradería de los personajes, se cuenta la historia de Judah Ben-Hur (Jack Huston), un príncipe judío que es falsamente acusado de sedición por su hermano de adopción Messala (Toby Kebbell), oficial del ejército romano. Despojado de su título, de sus bienes, y separado de su familia y de la mujer que ama (Nazanin Boniadi), Judah se ve sometido a esclavitud. Tras pasar años en galeras, Judah se salva y vuelve a su tierra natal en busca de venganza, gracias a la ayuda del jeque Ilderim (Mongan Freeman).
La historia, archiconocida por la gran producción protagonizada por Charlton Heston y Stephen Boyd, contiene indudables calidades y son vertiginosas y muy bien planteadas las escenas de la batalla naval, y cómo no, de la carrera de cuadrigas en el circo, absolutamente extraordinaria, pero anda siempre con la rémora de la película de 1959. La definición del carácter de los personajes no está bien resuelta y los protagonistas no son convincentes ni en sus sentimientos, ni en la química entre ellos ni en sus interpretaciones. Sus personalidades están desdibujadas quizás porque se ha querido ofrecer unos papeles más complejos en matices y más contemporáneos.
La figura de Cristo (Rodrigo Santoro) tiene fuerza y una gran dignidad. Es verdad que el espíritu que flota en toda la película sobre el pacifismo, el perdón y el amor están bien señalados pero la forma precipitada de resolverlo lleva a un final inverosímil y melifluo que tiene poco que ver con la novela de Wallace.
En resumen, la película se ve con agrado y se aprecia tanto la potente producción como una ambientación bien transmitida por una bella fotografía naturalista y, cómo no, por unos efectos especiales espectaculares, que hace 50 años no existían. Pero es inevitable la comparación… Aunque las nuevas generaciones verán esta nueva versión como más adecuada a sus gustos.
Y como curiosidades, parte de la película se rodó en los legendarios estudios Cinecittà de Roma, donde en 1966 John Huston (abuelo de Jack) dirigió “La Biblia” y también se rodaron los interiores del Ben-Hur de Wyler. Y los actores provienen de diversas nacionalidades: Israel, Irán, EE.UU. Gran Bretaña, Brasil, Dinamarca e Italia.
Trailer:
https://www.youtube.com/watch?v=JOc4sAQsep8
lunes, 16 de mayo de 2016
NOCHE REAL
8 de mayo de 1945. La ciudad de Londres celebra el final de la guerra y en el Palacio de Buckingham dos jóvenes princesas arden en deseos de unirse a la alegría de la calle. Mientras el rey Jorge VI prepara su discurso a la nación, a la joven Isabel, futura Reina de Inglaterra, y a su hermana Margarita, se les permite salir de incógnito con la única condición de volver a medianoche.Esta comedia de Julian Jarrold, protagonizada por Sarah Gadon, Bel Powley, Jack Reynor, Emily Watson y Rupert Everett, está basada en hechos reales pero desarrollada a base de mucha imaginación. Se sabe que a las jóvenes princesas se les permitió salir de palacio para ir a bailar a Ritz y volvieron a su hora. En la película, maravillosamente ambientada, se les supone sin embargo una serie de aventuras con momentos divertidos pero también angustiosos.
Efectivamente, van al Hotel Ritz pero la princesa Margarita, a la que dibujan como a una botarate, se va con unos vividores. Isabel, con la ayuda de Jack, un soldado de clase trabajadora y contrario a la monarquía, pasa la noche por las calles y barrios de Londres buscándola.
Es una pena que una película, con trazas tan atractivas, sea mediocre en el guión y desaproveche el brillante inicio para convertirlo en un argumento descabellado. Los reyes son divertidamente flemáticos y tienen su chispa, pero a la princesa Margarita la pintan absolutamente frívola y estúpida y a los guardaespaldas incapaces y necios a más no poder. A la propia Isabel la presentan como una niña mimada que piensa que todo se le debe. El único personaje creíble es el soldado que vuelve de la guerra desilusionado con todo y acaba ayudando a la refinada joven, por la que se siente atraído, sin saber quien es en realidad. Como en una caricaturesca “Vacaciones en Roma”, los protagonistas sueñan con salvar el abismo que les separa y ser gente corriente…
La ambientación, el vestuario y la documentación histórica son brillantes, y hay momentos muy emotivos, como la alegría desbordada ante el Palacio de Buckingham de los miles de británicos enardecidos y unidos a sus reyes. Pero sobra la recreación en la sordidez de los barrios bajos de Londres y en los antros de juego y prostíbulos, donde como bobas, van a parar las princesas. ¿Es el contraste burlesco con el refinamiento y seriedad de la corte británica que quiere brindar la película, como dos mundos opuestos?
En resumen, una película entretenida. Pero nada más.
Trailer:
https://www.youtube.com/watch?v=9IqF-Lfalwg
jueves, 10 de marzo de 2016
TRIBUNAL
Magnífica película,
“ópera prima” del director Chaitanya Tamhane, que aborda un drama judicial desde
una visión costumbrista de la India actual. Fue seleccionada como representante
de la India para optar al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa y entre
los más de veinte galardones recibidos se encuentran el Premio a la Mejor
Película en la Mostra Internacional de Cine de Venecia y el Premio en el
Festival Internacional de Viena (Viennale).
Con una
narrativa pausada, casi documental y naturalista, cuenta la historia de
un anciano de la casta “intocable”, activista y
cantante popular, arrestado y juzgado por una acusación surrealista: la
letra de una de sus canciones ha incitado al suicidio a un trabajador que
limpia las alcantarillas. Durante el largo proceso, con innumerables
papeleos, aplazamientos y despropósitos, vamos asistiendo al funcionamiento del
sistema legal hindú, radicado irracionalmente en el siglo XIX, a la corrupción
de los procesos judiciales (compra de testigos, manipulación de pruebas,
prevaricaciones) y al arraigado régimen de castas que dificulta la justicia.
Desde esta
gran crítica, asistimos al sofocante ambiente de los tribunales de primera
instancia, que los productores de la película hubieron de reproducir fielmente
por la prohibición de filmar en un tribunal real de Bombay. La falta de sensibilidad ante los casos, la
rutina, la desidia y la burocracia, es patente durante el juicio. Pero al mismo
tiempo que va avanzando, el director hace un retrato de los principales
personajes siguiéndolos a sus casas en su tiempo libre después del trabajo: el abogado, la fiscal, el juez, la viuda, y así vamos
conociendo las vidas privadas de todos los afectados por el suceso, sus familias, sus circunstancias.
Casi ninguno
de los actores es profesional y eso hace que la película funcione muy bien. Cada
personaje pertenece a una casta, a una capa de la sociedad y a una cultura, muy
difícil de comprender por los occidentales pero que se intuye. La naturalidad
es maravillosa, realista y potente en sus detalles, tanto en los aspectos
personales como en las calles, los barrios, las comidas, el vestuario o la música
tradicional.
En resumen, una película reivindicativa que se sigue con un grandísimo interés. Es aconsejable verla en versión original con subtítulos.
En resumen, una película reivindicativa que se sigue con un grandísimo interés. Es aconsejable verla en versión original con subtítulos.
Trailer:
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